PATOLOGÍAS: DE LA VEJEZ. -.Correr pierde su gracia, pero es gracia para quien observa caídas, golpes y lentitud. Deja de ser posible subirse al árbol -que ya no existe- expresado por un ascendiente anciano, que tampoco existe. -. Energía y soberbias de la juventud se revierten en enojo y torpeza. Se agudiza el instinto de conservar el ritmo, ritmo absurdo cuando el cuerpo está sujeto a telarañas inasibles pero ásperas de esa enorme araña que confiadamente nos succiona, nos reduce. -.Al azar algún libro: antologías, tal vez una biografía. Éste es un poeta prolijo, en sus versos se evidencias los diversos efectos del deseo. Sus poemas también llegan a la vejez con reumatismos y amputaciones. -.Viejos, nuestras ósmosis expelen cenizas, vahos desagradables. Objetos de la peor venganza, somos heraldos del óxido y de lo que se deshace día a día. Habitamos el asco, nos evitan como a aquellas efigies sucias de años y de herrumbres imposibles de recuperar. Viejos, apenas si nos perciben como escombros que contaminan la escasez de belleza en los ámbitos. -.Sea con palabras, gestos o miradas... Pides permiso a la anciana que estorba, saltas un poco más y ganas un mejor sitio, pero es inútil. La lenta masa de adultos débiles te convierte en víctima. ¿Por qué tal reducción, semejante ante sala de cadáveres ansiosos de medicamentos y de lucidez, de qué sirve? -.Quienes momificaron a sus maestros perpetraron irónica venganza. -.Asunto diferente fuera (y lo considero posible) que, al igual que estrellas ha miles de años extintas, pudiéramos dejar una memoria de luz para el futuro. -.No sé que ismo decente -salvo uno religioso- haya reclamado para sí el fervor de lo viejo. El egoísmo quizá, próximo del arte y de la literatura. -.Escena constante, acudir a una cita médica. Atienden a un sujeto adulto. Vocifera, espera solidaridad o que alguien participe en su monólogo. Protesta: estampida de conceptos furiosos. Peor que su vejez, que la vejez colectiva, es la negligencia de los empleados, de los sitios creados que desfavorecen nuestras impaciencias de viejos. Le entregan un ficho, se retira y medianamente calla. Sigo yo, sigo yo...”

Publicado por Raúl A. Mejía