Google+
El Malpensante

Política

Recuerdo de la guerra de las Malvinas

Las circunstancias llevaron a que el historiador inglés tuviera una particular cercanía con ambos bandos de la disputa, viendo como observador privilegiado los hilos que se movían tras bambalinas. Al modo de su compatriota de Baker Street, revisa sus notas y las pistas sobre un caso aún abierto.

Ilustración de Marcos Guardiola

Nunca he sido un experto en argentina. No obstante, he tenido varios amigos argentinos cercanos, en su mayoría del St Antony’s College, y pasé un par de meses en Buenos Aires en 1979, como invitado del Instituto Di Tella. Allí, en esos tiempos bastante sombríos, me presentaron a Nicanor Costa Méndez, un hombre que nadaba con soltura en la ciudad y se movía como pez en el agua en materia de relaciones internacionales. Expresó su interés en tener una corta estadía en Oxford, y yo se la organicé durante un par de semanas, por allá en 1981. Esto produjo un artículo muy halagador sobre Oxford en La Nación, compuesto tal vez en Brown’s Café, donde Nicanor iba a coquetear con las camareras. También estaba encantado con The Anarchical Society [La sociedad anárquica], el libro de Hedley Bull sobre la teoría de las relaciones internacionales; me dejó su copia subrayada, la cual yo tal vez debería entregar a la Bodleian Library, donde alguien podría examinarla por lo que muestra sobre la influencia del estudio académico en el mundo real. Sin que yo lo supiera, Nicanor también estaba yendo a Londres para tratar de comprar la Falkland Islands Company, en ese momento propiedad de la fábrica de cerveza Charrington’s, tras caerles por casualidad en alguna negociación. Charrington’s no tenía ningún interés en las islas y quería vender. El negocio estaba siendo estructurado por un amigo mío en un banco de inversión muy respetable de Londres, pero se dijo que la Cancillería inglesa lo vetó. En 1982, Nicanor se convirtió en ministro de Relaciones Exteriores argentino, el Canciller de Oro [ver recuadro*].

 

Desde que escribí estos recuerdos, he estado en contacto con ese amigo, y lo que digo sobre el propósito de la visita de Nicanor a Londres es incorrecto. Él me escribe lo siguiente en dos correos electrónicos:

“Guido Di Tella (exministro en el gobierno de Isabelita Perón) había sido puesto preso en un buque de guerra (por los militares después del golpe en 1976), como sabes. Pero en el exilio quería reconciliarse de algún modo con la Junta. Su amigo Carlos Helbling era el presidente del Ban...

Página 1 de 5

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Malcom Deas

Fundador del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Oxford.

Marzo 2018
Edición No.194

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

Nuestro Archivo

1 de 4

Substantial Comics


Por


Publicado en la edición

No. 202



. [...]

Fentanyl


Por Samuel Andrés Arias


Publicado en la edición

No. 77



¿Y al doctor quién lo ronda? Pues lo ronda, entre otras cosas, una peligrosa tentación en la que muchos caen. Ésta es la impresionante crónica de un anestesista que [...]

Sándor Márai


Por Mauricio Polanco Izquierdo


Publicado en la edición

No. 202



Un académico colombiano viaja a Hungría para lograr terminar el encargo de un ponzoñoso editor: un perfil de un fenómeno editorial póstumo, un autor desdeñado [...]

Huesos y pelo


Por Pilar Quintana


Publicado en la edición

No. 194



Un cuento  [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores